El arte de dar

En estas fechas en las que los niños reciben tanto, en nuestra familia hemos intentado hacer énfasis también en la importancia de dar sin esperar nada a cambio.

Al ponerlo en práctica, una se da cuenta de que cada acto de generosidad vale mucho. Así que os deseamos un año nuevo lleno de momentos en los que practicar el arte de dar.

Un tesoro personal. Un dibujo. Una manualidad. Una sonrisa. Tiempo. Amor. Todos tenemos algo que dar, aunque sea muy, muy pequeño…

¡Feliz 2012!

Feliz mes del nacimiento

Como cada año, el primero de diciembre marca en nuestra casa el inicio de un mes en el que tratamos de vivir inmersos en la gran historia del nacimiento. Por eso, anoche el calendario de adviento hizo su aparición y esta mañana los niños encontraron en él su primer y magnífico regalo: el cuento “The polar express” de Chris Van Allsburg. La magia ha comenzado.

Fieles a nuestra tradición, el resto de días los nomos irán depositando en los bolsillos del calendario algunos regalitos sencillos: plastilina, un rotulador de tinta blanca, post-its mini de colores… Los asistentes de de Papá Noel, por suerte, también tienen en cuenta el diente dulce de nuestro hijo más pequeño y alguna chocolatina o piruleta dejan de vez en cuando. Los elfos son juguetones y a veces dejan en el calendario unas notas con pistas para encontrar el regalito escondido.

La magia sigue cada tarde, claro, cuando entre todos hacemos o ponemos una decoración de Navidad diferente en algún lugar de la casa, escribimos una felicitación a un amigo querido pero lejano con el que no solemos tener contacto el resto del año, leemos alguno de los libros que tenemos guardados para estas fechas u horneamos alguno de esos bizcochos o galletas que tanto nos gustan.

Me encanta esta época.

Compota de manzana

Hacer compota de manzana es lo más sencillo del mundo y una de las actividades más aromáticas que se pueden llevar a cabo en la cocina en los meses de otoño. En el mercado, hace poco, vi unas manzanas de Girona en oferta y compré un par de kilos. Ya en casa, las pelé, troceé, metí en una olla con un poquito de agua (la suficiente como para que no se pegue), añadí agar-agar, azúcar, ralladura de limón y canela. Lo dejé cocer un buen rato a fuego lento y, bien caliente, lo metí en tarros de cristal que ahora están, bien clasificaditos, en la despensa. El primer bote, eso sí, nos lo comimos ese mismo día con yogur en la merienda.

Si queréis una receta más completa y detallada, la tenéis en thekitchn.

¡Buen fin de semana!

Se siente el otoño

Por estas latitudes también se empieza a sentir el otoño de verdad, más allá del calendario.

- Empiezo a tener los pies fríos cuando camino, como siempre, descalza por la casa.

- Los niños empiezan a pedir patucos y batas o, de lo contrario, no se despegan de las sábanas.

- Hemos tenido que pasar del jardín al salón alguna de nuestras más frágiles plantas.

- Cada día encuentro en el zaguán más hojas secas.

- Los contenedores de materia orgánica de la calle están repletos de restos de podas.

Definitivamente, estamos en otoño.

¿En qué lo notáis vosotros?

Guirnalda otoñal

A veces sólo se necesita tener un momento de paz y unos materiales básicos para hacerle un guiño otoñal a la decoración del hogar.

Con fieltro, lana, madera y unas tijeras dentadas hemos hecho esta sencillísima guirnalda de hojas de colores.

Espero que os guste.

Bienvenido, otoño

VALS EN LAS RAMAS

Cayó una hoja
y dos
y tres.
Por la luna nadaba un pez.

El agua duerme una hora
y el mar blanco duerme cien.

La dama
estaba muerta en la rama.
La monja
cantaba dentro de la totonja.

La niña
iba por el pino a la piña.
Y el pino
buscaba la plumilla del trino.

Pero el ruiseñor
lloraba sus heridas alrededor.

Y yo también
porque cayó una hoja
y dos
y tres.

Federico García Lorca

Hermoso verano

Acabamos de regresar de unas nuevas vacaciones en el mismo lugar al que vamos cada año y han sido, como siempre, muy especiales.

A veces la mejor forma de disfrutar de algo es conociéndolo muy bien. ¿No os parece?

Pensamiento mágico

Tan fundamental me parece que los niños vuelen con su imaginación, como que los adultos tengamos los pies en el suelo. ¿Por qué lo digo? Pues porque estoy cansada de ver cómo los medios de comunicación, los políticos, los economistas, etc., no dejan de seducirnos para que deseemos ir más allá, mucho más allá, de nuestras posibilidades reales. Con el deseo más o menos encubierto de que consumamos, claro.
Por ejemplo, a la hora de planificar las cada vez más cercanas vacaciones. ¿De verdad necesitamos irnos lejos para disfrutar de ellas?
En los tiempos que corren creo que es fundamental ir más allá de una vida hedonista, llena de deseos, y concentrarse en disfrutar de lo que ya tenemos. No se trata de desear lo que no tenemos, sino de desear lo que tenemos.
Y que conste que escribo esto para ver si la próxima vez que alguien o algo intente seducirme con sus cantos de sirena, soy capaz de recordar que no porque desee algo debo perseguirlo a toda costa.
Tanto preocuparnos por poner límites a los niños, cuando somos los adultos los que deberíamos ponérnoslos a nosotros mismos tantas y tantas veces…

Recomendamos “Gallop”

Bruno empieza a disfrutar de la biblioteca de casa y no sólo para desmontarla. Últimamente sus sesiones de sacar, minuciosamente, todos los libros de las estanterías que quedan a su altura están acabando cuando encuentra un libro. Sólo uno. Y suele ser éste: “Gallop!” de Rufus Butler.


Entre las tapas duras, las ilustraciones de animales, el ingenioso sistema de animación y los textos onomatopéyicos, el chaval está encantado. Su hermano no tanto. Compartir sus preciados libros con un bebé descuidado no debe ser tarea fácil…

(Por cierto, hace poco me enteré que el libro está publicado también en catalán y castellano)

Mamá, disfruta

El día a día de una madre de niños pequeños está tan lleno de ellos que solemos vaciarnos de nosotras. Por eso hoy, y ante el fin de semana que se acerca, he cogido un papel y he escrito en grandes letras mayúsculas esta frase: “¿Qué quiero hacer yo?”.

Porque también nosotras tenemos derecho a disfrutar, ¿no os parece? Tomarnos un ratito al día para hacer algo que a nosotras nos llene, aunque sólo sean unos pocos minutos.  Y si nos cuesta encontrar el momento para hacerlo a solas, tal vez debamos aprender a cuidarnos también cuando estamos con nuestros hijos.

Personalmente, a medida que crecen siento esta necesidad como algo prioritario. También nosotras nos merecemos tiempo y cuidados.

Aunque sólo sea un par de minutos para poner unas flores en agua…

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